viernes, 14 de febrero de 2014

LA CERVEZA TAMBIEN SE MARIDA


Por: Javier “Sunshine II” Sánchez



         Hoy tuve el placer de sentarme a la mesa invitado por los amigos de la facultad de Hospitalidad de la Universidad del Valle de México. La comida fue preparada por alumnos de la escuela de gastronomía del campus Mexicali y mi sorpresa no pudo ser mayor. Lo que probé no fueron recetas copiadas, sino verdaderas creaciones de jóvenes con talento y creatividad que hacen con pasión su trabajo. Desde aquí felicito sinceramente a los alumnos y también a sus maestros que han sabido sembrar el amor por la buena cocina. Esto viene al caso porque siempre que en alguna conversación alguien empieza a hablar de “Maridaje”. Y este fue de nuevo el caso, se da por hecho que se está relacionando algún tipo de comida con algún tipo de vino. Pareciera ser que este término ha sido secuestrado para uso exclusivo de los amantes de la uva. Nada resulta más apantallante en una reunión que deslizar una comentario que ligue una botella de vino que recién se destapa con algunos platillos que se tienen enfrente ¿no es cierto?

Existen volúmenes enteros que dedican su contenido a este tema, así como infinidad de programas de televisión que nos guían a través de los delicados y frágiles senderos de los sabores y los aromas que, igual que celestinas sensoriales, casan a nuestras neuronas aunque sea sólo durante el tiempo que dura un platillo.

         ¿Quién me va a negar que unos taco de carne asada con una coca bien helada no es algo parecido a estar en el mismo cielo? O una Pizza con un vino rojo, o una comida china con una Cahuama, unos tacos de tortilla de harina con huevo y un café con azúcar y leche…mmmm ¡qué delicia!  Finalmente el maridaje es lograr combinar dos o más cosas que nos causen placer al
momento de comerlas. 

         Evidentemente en esto de los maridajes sucede lo de siempre: hay personas que les gustan los maridajes tradicionales y otras que les gusta explorar con sabores que antes no habían sido reunidos. Me ha tocado presenciar feroces alegatas de personas que no conciben cómo alguien puede comer un filete de atún con algo que no sea un vino blanco, mientras que el indiciado está comiéndoselo con una malteada de fresa a un lado. En mi muy particular opinión  cada quien tiene el derecho a hacer guerras dentro de su boca siempre que le provoquen placer. 
     Generalmente todas las comidas pueden ser acompañada por vino o por cerveza. El principal problema que tenemos en México en este aspecto es que – salvo honrosísimas excepciones – prácticamente en ningún restaurante te venden más allá de dos o tres estilos de cerveza, mientras que frecuentemente la variedad de vinos es más amplia. Sin embargo es importante saber que si llegas a tener la fortuna de encontrarte uno de esos restaurantes librepensadores que venden marcas de todos lados ten la confianza de pedirle al mesero que te oriente. Es común que las cervezas estilo lager tradicionales se tomen como aperitivo, con platillos vegetarianos, mariscos frescos, carne asada, tacos al pastor y, por supuesto, con pizza  o comida china.  Los mariscos saben exqusitos con cervezas Stout y Porter, sobre todo las almejas y mejillones al vapor. Si vas a comer ceviche o pescado ahumado empújatelo con una Ale Roja e incluso con una Lambica belga. ¿Vas a comer pescado? Pide una Pilsner lupulizada. El pollo y el cerdo va perfecto con las Lagers maltosas o las tipo Viena (como la Bohemia o la Victiria, por ejemplo) y las Lagers obscuras como las Märzen también llamadas Oktobefest. El cordero, la ternera o los cortes finos de res se lleva perfectamente con las Ales obscuras y afrutadas o con las Pale Ales. Las comidas picantes, como las que abundan en nuestro país, van a la perfección con las Lagers ambar u obscuras. Las ensaladas con las cervezas estilo Gueuze o las Berliner Weisse e incluso las frutales de frambuesa, ahora que si la ensalada tiene nueces o almendras amárrala con una Brown Ale. Qué les puedo decir de los quesos, hay tantas posibles combinaciones como tipos de queso y cerveza. 
     El somelier y maestro cervecero británico Marc Stroobandt le ha dedicado mucho tiempo y dinero organizando en diferentes ciudades, incluyendo Nueva York, degustaciones muy completas donde marida a la perfección los quesos italianos y la comida con las cervezas artesanales del mundo con resultados sorprendentes. Hace algún tiempo en El Sume se organizó una sesión de maridaje de cervezas con quesos; no se imaginan lo especial que resultó esa experiencia para todos los asistentes, en particular recuerdo la combinación de cerveza guinness con queso Dubliner y la cerveza y el queso Chimay (para ver las notas completas de este maridaje, métete a  Miguel Fimbres y conocerás los detalles)

         El maridaje de la cerveza con la comida se amplía ineludiblemente cada vez más en la medida en que conocemos más estilos de cerveza. Conocer más estilos de cerveza es hedonismo puro. Tus sentidos se agudizan y tus posibilidades de generarte placer se potencian, eso te lo garantizo.

¿Tu qué cerveza nueva probaste esta semana?  Explora, diviértete, piérdete en la diversidad. Busca más allá de la tienda de la esquina.



Comentarios: javier@elsume.com



2 comentarios:

  1. Hola Javier,
    Tuve la fortuna de asistir a ese maridaje de quesos y estuvo espectacular; ah y por cierto, ya va a cumplir tres AÑOS que se hizo.
    Aqui mis notas:

    http://bit.ly/12fqfkG

    Salud!!!...os desde Ciudad Juárez,
    Miguel Fimbres

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  2. ¿en serio casi 3 años? Cómo pasa el tiempo. Mil gracias por mandarme tus notas, me van a servir. Un abrazo, Mike.

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