jueves, 21 de noviembre de 2013

CERVEZA: LA BEBIDA CIVILIZADA


Por: Javier “Sunshine II” Sánchez



“Cuando toman cerveza se vuelven unos salvajes” decía las señora Ráthcovisch, una de nuestras múltiples rentera de mis años de estudiante en Guadalajara. O como decía mi abuelita “…se vuelven la bichi…”. Después de años de sesudo análisis debo admitir que ambas tenían razón. Sin embargo los años me han hecho caer en cuenta de que la culpa no la tiene la cerveza por sí misma, sino nuestra falta de civilidad. 

ES NORMAL TOMAR CERVEZA EN LAS CALLES
Leía yo en un artículo hace algunos meses el siguiente texto “…no son las 10 de la mañana y dos personas en un pub ingles abren el día con una cerveza. Transcurre el mediodía y un hombre y una mujer acompañan el almuerzo con otra cerveza, que puede ser rubia, negra, roja o de la variedad que uno prefiera. Terminó la jornada laboral y la imagen se repite, y lo mismo pasará antes y después de la cena.  Beber cerveza es una costumbre que une a los países europeos…”. Nadie tiene que implementar medidas paternalistas para que se comporten como personas respetando al prójimo como lo mandan todos los códigos de ética que se me ocurren (Evidentemente los partidos de futbol se cuecen aparte, ahí ya sabes a qué vas y te vuelves un salvaje tomes cerveza o no la tomes).

Al visitar los países cerveceros de Europa, una de las primeras cosas que percibes en la libertad que tiene la población de tomar cerveza donde se le pegue la gana y a la hora que le plazca: caminando por la banqueta, en el transporte público, en las universidades, en la mañana, tarde o noche... todos toman su cerveza y todos la toman con un gran sentido de civilidad, nadie molesta a nadie, nadie anda echando pleito en las esquinas. Incluso en eventos tan multitudinarios y aparentemente caóticos como el Oktoberfest en la ciudad de Munich, donde más de 7 millones de personas se reúnen y toman más de 60,000 hectolitros de cerveza en las dos semanas que dura el festival, los asistentes se comportan relativamente bien. Por supuesto que hay pleitos, pero los tres que ví fueron “derechos”, cero pandillas, navajazos o empistolados y la policía los detuvo en segundos. ¿Se pueden imaginar un festival similar gratuíto de ese tamaño en nuestro país?  Es más, permítanme comentarles algo: ¿saben qué es lo que toman para refrescarse los policías que cuídan la seguridad en el Oktoberfest? Exacto: ¡Cerveza! Lo ví con mis propios ojos en repetidas ocaciones.

Si existe una bebida civilizada, esa es la cerveza y la razón es
LA PRIMER MINISTRO ALEMANA
extremadamente lógica y simple ya que la cerveza es producto directo de uno de los acontecimientos más importantes de nuestra historia humana; nació como alimento en el mismo momento en el que nuestros parientes neolíticos domesticaron la agricultura y la ganadería, o lo que es lo mismo, cuando nació den concepto de ciudad. Resulta evidente que en el momento en el que nuestros ancestros ya no tuvieron que andar de aquí para allá correteando animales para comer o granos para recolectar, se asentaron y se pusieron a cuidar su terrenito donde sembraban su cebada, su trigo, su arroz, su maíz o lo que el clima de la región les permitía. Del grano aprendieron a hacer gran variedad de alimentos pero, sin lugar a dudas, la cerveza y el pan fueron los principales. De hecho gran parte de los cultivos de granos tenían el fin de hacer primordialmente cerveza, la cual era fabricada según se sabe, en casa por las mujeres, de la misma forma que hoy hacen tortillas de harina todos los días para que la familia se reúna alrededor del fuego después de un día de arduo trabajo….por lo menos en mi casa –que es la suya- así es.

Nadie sabe a ciencia cierta cuándo se fabricó la primer cerveza, de la misma forma que nadie se atreve a asegurar cuál fue la fecha y el lugar exacto de la primera sociedad civilizada aunque por lo pronto esta gracia se la adjudicamos los sumerios, en la Mezopotamia. Simultáneamente – o por diferencias de unos cuantos cientos de años-  en diferentes partes del planeta, desde Mesopotamia hasta China, la India, Oceanía o América, diversas grupos humanos se organizaron como sociedad y, acto seguido, inventaron su propia cerveza.  Sabemos, por ejemplo, por vestigios de vasijas encontradas en una tumba en China que el personaje fue enterrado hace más de 13,000 años con una dotación de una bebida fermentada parecida a la cerveza, lo que convierte sin lugar a dudas a la cerveza en la bebida fabricada por el hombre más antigua del mundo. De la misma forma, los faraones egipcios y los rudos vikingos se llevaban su itacate de cerveza para hacer más placentero el viaje al más allá sin tener que andarse parando en ningún antro.        

        
LA CERVEZA, UNA BEBIDA SOCIAL
La cerveza, como dicen los checos, es “pan líquido” y no les falta razón, ya que en ambos casos el principio de fermentación es el mismo: agua, trigo o cebada y levadura. Con estos tres elementos sin mucho barullo podemos obtener una bebida a la que, si le agregamos lúpulo, obtendremos cerveza como la conocemos ahora.

En su largo recorrido a través de miles y miles de años, la cerveza ha evolucionado tremendamente, sin embargo es innegable la participación que en este proceso tuvieron –y siguen teniendo-  las civilizaciones del centro norte de Europa. Fue ahí donde se inventaron todos los estilos de cerveza que conocemos actualmente y que se fabrican actualmente en todos los rincones del planeta. La cerveza es la bebida alcohólica de mayor consumo mundial y su ámbito sigue creciendo día con día. Los 142 diferentes estilos de cerveza que hasta hoy conocemos (según la Brewers Asociation) nos invitan a seguir explorando y descubriendo nuevas y muy placenteras sensaciones.

¿Tu qué cerveza nueva probaste esta semana?  Explora, diviértete, piérdete en la diversidad. Busca más allá de la tienda de la esquina. Amor y paz para todos.



Comentarios: javier@elsume.com








miércoles, 13 de noviembre de 2013

MEXICALI BEER FEST 2013


Por: Javier “Sunshine II” Sánchez
        
Los sueños a veces sí se hacen realidad, me consta. Uno de ellos acaba de suceder esta sábado pasado.
Cuando empecé a escribir esta columna hace poco más de tres años mi mente imaginaba una ciudad en la que la buena cerveza estaba por todas partes; en expendios, en bares, en restaurantes, en hoteles, en supermercados, en tienditas de la esquina. La gente podía encontrar todos los estilos de cerveza de su preferencia en cualquier parte…titulé irónicamente a aquel articulo publicado en abril de 2010 “Lalalandia”. Evidentemente describía un lugar que no existía y que no se veía posible, sin embargo de entonces a la fecha muchas cosas han cambiado.
Este pasado sábado 9 de noviembre me encontré con una industria artesanal mexicalense vital e imaginativa. Vi a un pequeño pero vigoroso grupo de entusiastas artesanos ávidos de mostrarle a la gente lo que saben hacer y de trasmitirle la pasión con la que lo hacen.
No es la primera vez que se realiza un evento alrededor de la cerveza artesanal en nuestra ciudad, pero sí es la primera vez que los propios artesanos cerveceros locales toman en sus manos las riendas de la organización de un evento de este tipo.  El Mexicali Beer Fest 2013 fue un gran ejemplo de lo que la unidad y la colaboración entre la comunidad cervecera artesanal pueden lograr.  Recuerdo aquella noche en El Sume cuando Héctor Corella, autor de la cerveza Amante, me dijo: “Ya’stubo, nos vamos a aventar nosotros el festival”. Nunca dudé que lo hicieran porque el entusiasmo en su mirada era evidente.  Vi trabajar incansablemente a Héctor, a Rodrigo Hernández de 3B, a Rafa González también de 3B y a la entusiasta Ivanna Barragán, para sacar este proyecto en pocas semanas. El resultado de su buen trabajo está a la vista de todos.
MAS DE TRES  MIL ASISTENTES
En este primer Mexicali Beer Fest2013 participaron un total de 25 marcas artesanales ofreciendo cada una de ellas diferentes estilos, según mis cálculos los asistentes podíamos escoger entre alrededor de 80 opciones, esto sin contar la variedad de marcas internacionales que El Sume ofreció en su estand.  14 de los cerveceros presentes fueron de Mexicali, 5 de Ensenada, 3 de Tijuana y uno de las ciudades de Tecate, Los Cabos y de Monterrey respectivamente.
Los cálculos iniciales decían que el número de asistentes a este festival serían de aproximadamente 2,000 personas, sin embargo finalmente asistieron más de 3,000 según las estimaciones más conservadoras. La gran mayoría de ellos jóvenes de 25 a 40 años. 
El equipamiento y servicios instalados en la recientemente remodelada zona centro de Mexicali fueron suficientes para que tanto asistentes como expositores contaran con los servicios suficientes para pasar un buen rato; 30 baños, estands colocados en ambos lados de la plaza y un escenario amplio con todo lo necesario para que 5 grupos musicales ejecutaran sus respectivas presentaciones con comodidad y con un excelente sistema de audio comandado por las huestes del incansable Picolín.
CONVIVIENDO ENTRE AMIGOS
Uno de los momentos más esperados fue la premiación de las mejores 5 cervezas que fuero calificadas en las instalaciones de El Sume por jueces expertos que fueron invitados exprofeso para el caso: Ryan Brooks, Fredd Palmer, Gustavo del Castillo y John Palmer. Este último -Palmer- además de fungir como juez, nos ilustró con una conferencia patrocinada por El Sume en la Casa de la Cultura sobre el tema del agua en la cerveza. Finalmente los jueces emitieron su veredicto quedando como sigue:
-       Primer Lugar: Cerveza URBANA, de Mexicali, con su estilo IPA.
-       Segundo Lugar: Cervecería 3B, de Mexicali, con su estilo ESB
-       Tercer Lugar: Cervecería FAUNA, de Mexicali, con su estilo IPA
-       Cuarto Lugar: Colaboración entre AMANTE-GATO GORDO-REFORMA, con su estilo Russian Imperial Stout.
-       Quinto Lugar: Cervecería ALBUR, de Monterrey, con su estilo Brown Ale.
Vale la pena mencionar que aunque fuera de concurso, los jueces le dieron una distinción especial a la cervecería CHAMIZO con su estilo Belgian Strong Ale.
RAFA Y RODRIGO CELEBRANDO
El público asistente también emitió su voto y dio su veredicto sobre los cerveceros participantes. Vale la pena conocerlo:
-       Primer Lugar: Cervecería FAUNA, de Mexicali.
-       Segundo Lugar: Cervecería BAD HABIT, de Mexicali.
-       Tercer Lugar: Cervecería 3B, de Mexicali.
-       Cuarto Lugar: Cervecería ELIXIR, de Tijuana.
-       Quinto Lugar: Cervecería URBANA, de Mexicali.
Esto fue una verdadera y auténtica fiesta popular, al igual que todas las fiestas de cerveza en el mundo… así debe ser. La cerveza es el mejor lubricante social y el Mexicali Beer Fest lo demostró ampliamente.
MUJERES CATADORAS DE CERVEZA
No puedo terminar esta nota sin extender mi felicitación al insustituible “Cheve Meister” Mariano Rayón, quien colaboró con los organizadores en la consecución, atención de los jueces participantes en el evento, así como la coordinación de las sesiones de degustación en El Sume.  Como siempre mi “Cheve Meister” te mando un abrazo y mi reconocimiento a tu labor.
Nos veremos seguramente en el siguiente festival, en el que volveremos a brindar por la amistad y la armonía. O como cantan los bavieros en sus fiestas “Ein Prosit der gemütlichkeit”.
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sábado, 9 de noviembre de 2013

CERVEZA Y TECNOLOGIA


Por: Javier “Sunshine II” Sánchez
        
La tecnología tiene una gran influencia en todos los aspectos de nuestra vida diaria. Toda obra humana esta fundamentada en alguna medida en algún tipo de tecnología que le ha permitido desarrollarse con un mayor o menor nivel de éxito.  La tecnología finalmente existe para ayudarnos a alcanzar determinados fines con mayor facilidad, fines que buscan algún nivel de satisfacción: “Tecnología es el conjunto de conocimientos técnicos, ordenados científicamente, que permiten diseñar y crear bienes y servicios que facilitan la adaptación al medio ambiente y satisfacer tanto las necesidades esenciales como los deseos de las personas. (Wikipedia)”.
En algunos momentos parece que el concepto “tecnología” se pelea con todo lo que involucra libertad creativa, debido a que aparentemente las reglas son una atadura para darle vuelo a la imaginación. Todo esto lo saco a flote porque frecuentemente me preguntan mi opinión sobre el hecho de que la fabricación de cerveza –sobre todo la muy comercial- este sometida a reglas tecnológicamente tan estrictas eliminando con ello –me dicen- la parte artesanal tan importante. Este cuestionamiento me parece fundamental y es algo que también yo me pregunto frecuentemente.
Desde mi punto de vista existen entornos donde la rigidez tecnológica es esencial para lograr estándares de calidad fundamentales para el éxito de un producto. Pensemos, por ejemplo, en la industria automotriz o en la aeronáutica, cualquier error en el proceso de fabricación puede ser fatal. En el entorno de la fabricación de cerveza en cambio los efectos de la tecnología aplicada con esos criterios no necesariamente resultan en un “mejor” producto. Conozco personas que con un poco de malta, agua, lúpulo y levadura, unos trastos, frascos de vidrio y un espacio en el garaje de su casa son capaces de fabricar maravillas. Aunque evidentemente existen patrones tecnológicos en su fabricación casera, estos son utilizados de una forma artesanal, es decir, cada que repite el proceso deja un espacio a su creatividad.

El problema surge y se hace evidente cuando quieres fabricar cerveza en volúmenes elevados ya que existen muchos más riesgos de que las cosas salgan mal y además en gran cantidad. La fabricación se convierte entonces en un proceso en el que la mano del Maestro Cervecero se substituye por otras muchas manos de químicos, ingenieros, administradores cuyo trabajo, más que crear cosas, consiste en garantizar que todo salga de acuerdo a lo planeado.
“La fabricación de cerveza se ha convertido cada vez más en ciencia y menos en arte” nos dice Garret Oliver de la Brooklyn Brewery, lo que nos aleja cada vez más de milenios de tradición cervecera que definieron todos los estilos de cerveza que conocemos en la actualidad. “Convertimos a la cerveza en un commodity –sigue diciendo el Sr. Oliver- igual que el queso lo convertimos en pequeñas rebanadas amarillas envueltas en plástico o el pan lo convertimos en Wonder Bread.”  Hicimos nuestra vida más fácil, sí, pero más aburrida, sin capacidad alguna de asombro ante las cosas que nos rodean.
Muchos fabricantes de cerveza artesanal exitosos que actualmente han incrementado su volumen de producción se enfrentan al problema de no despersonalizar su cerveza ya que fue precisamente su condición artesanal lo que les dio su éxito inicial. Es un problema que está contemplado en los estatutos de la asociación de productores artesanales de cerveza en Estados Unidos que establecen, además de los volúmenes máximos permitidos, los procesos y la calidad de los ingredientes utilizados. Establece incluso los requisitos que deben cumplir los dueños de estas fábricas los cuales no pueden tener relación con las macrocevecerías industriales de ese país.  El problema, no obstante, permanece y parece no tener una solución definitiva.
Nada de lo dicho hasta ahora exenta a los productores artesanales de producir cochinadas, el hecho de ser artesano y ser creativo no garantiza que las cosas siempre tengan una buena calidad. Lo que es importante en todo caso es que esa creatividad sea aplicada en seguir buscando, explorando, cuestionándose cada trago de cerveza que se toman. Pero más importante aun sería que el consumidor fuera quien exigiera creatividad a quienes fabrican cerveza. Somos nosotros los tomadores de cerveza los que finalmente debemos de impulsar un renacimiento del arte de fabricar cerveza.
La buena cerveza no es una ciencia exacta. Al menos no debería serlo. A medida que nos esforzamos en estandarizar los sabores sin tolerancia alguna a las menores divergencias estamos negándole a la cerveza su capacidad de sorprendernos y estamos atrofiando en nosotros mismos el poco espíritu aventurero que nos queda.
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miércoles, 30 de octubre de 2013

LA NOVENA TRAPENSE: SPENCER


Por: Javier “Sunshine II” Sánchez

        

      
      Parece que voy a narrar las aventuras de un equipo de Beisbol ¿no es cierto? Pero siento decepcionarlos porque en realidad a lo que me refiero con este título es a una noticia recién recibida que estoy seguro agradará a los cerveceros de corazón.

      Uno de los primeros artículos que escribí sobre el tema de la cerveza hace ya varios años, se lo dediqué a las cervezas trapenses. Solamente he vuelto a tocar el tema en dos ocasiones: cuando una de ellas –la Westvleteren XII – fue seleccionada hace un par de años como la mejor cerveza del mundo y cuando el Monasterio Stift Engelszell, en Austria, comenzó a fabricar la octava cerveza trapense oficilmente reconocida. Sin embargo me parece oportuno retomar el tema debido a otro suceso importante: ya existe una novena cerveza con esta denominación en el mundo. 

         Como referencia para quienes no estén involucrados en este asunto, me permitiré hacer una breve reseña: 

         Las cervezas trapenses son aquellas fabricadas directamente por monjes de la Órden Cisterciense de la Estricta Observancia, conocida como la Órden de la Trapa. A sus miembros se les conoce regularmente como trapenses y su precepto base está fundamentado en la famosa Regla de San Benito cuyo principal mandato es “Ora et Labora”, o lo que es lo mismo “Ora y trabaja”.




ST. JOSEPH ABBEY, EN SPENCER, MASSACHUSETTS
Durante la Edad Media muchos monasterios católicos dedicaron gran parte de su actividad a fabricar cerveza por tres razones principales: La primera porque constituía un excelente alimento para los mismos monjes, sobre todo en las épocas cuaresmales de ayuno en las que no podían probar alimentos sólidos. El consumo dentro de esos centros religiosos alcanzó volúmenes impresionantes, ya que a cada monje se le permitía que tomara hasta cinco litro de cerveza diarios. La segunda razón es que se usaba como alimento para los muchos peregrinos que huyendo de las guerras y las persecuciones frecuentemente tocaban a las puertas de las abadías. Y la tercer razón, y quizá la más importante, fue que resultó ser una excelente fuente de financiamiento para esas comunidades religiosas. La venta en los expendios de las abadías permitió a los monasterios acumular una gran cantidad de recursos económicos que fueron muy bien vistos y fomentados por las autoridades eclesiásticas. La censura cristiana al alto consumo de bebidas alcohólicas, sobre todo de los protestantes, es una postura relativamente reciente.

Actualmente las abadías que producen cerveza directamente fabricada por monjes son católicas romanas y de la orden trapense. Hasta el año 2012 únicamente eran ocho. Seis de ellas ubicadas en Bélgica: Chimay, Orval, Rochefort, Westmalle, Westvleteren y el monasterio de Achelse Kluis, una en Holanda: Schaapskooi, en Koningshoeven y una más en Austria el Monasterio Stift Engelszell.  Los monjes de esta última pequeña abadía decidieron fabricar cerveza – según comenta el Abad Marianus – “no porque beberla en nuestros días sea parte importante de la vida monástica, sino porque necesitamos generar recursos para mantenernos y rehabilitar nuestras antiguas construcciones”.

Después de algunos años de rumores en los que se especulaba sobre otros monasterios que buscaban la denominación, por fin se oficializa el nacimiento de una nueva cerveza Tarpense: Spencer Trapist Ale.
OTROS PRODUCTOR FABRICADOS EN ST. JOSEPH

Uno de los factores que hacen de este lanzamiento todo un acontecimiento, es que nunca antes se había fabricado una cerveza Trapense fuera de Europa. Este excepeción le corresponde a la St. Joseph Abbey cuya formación data de hace apenas 63 años, y digo apenas porque las otras ocho abadías europeas fabricantes de cerveza datan de otros siglos. Este nuevo monasterio cristiano nacido en 1950 y cosntruído en lo que fueron las instalaciones de una vieja granjavino a integrarse a los 175 que ya existen alrededor del mundo. La St. Joseph Abbey se ubica en Spender, Massachusetts.

Para que no se queden con la idea de que únicamente fabrican cerveza –lo cual por cierto no tendría nada de pecaminoso – debo comentarles que siguiendo la ordenanza de autosuficiencia de su Orden, recurren también a la venta de otros productos como pan, mostaza, queso y otras delicias muy apreciadas en la región.
Existe una décima cerveza en la búsqueda del reconocimiento oficial: la Mont Des Cats en Francia, sin embargo aunque cumple con casi todos los requisitos le falta uno: no se procesa totalmente dentro de los muros de su abadía porque no cuentan aun con los recursos económicos para adquirir todo el equipo necesario, de tal forma que le piden a otra abadía trapense, la de Notre Dame de Scourmont (donde se fabrica la cerveza Chimay), que les hagan el trabajo. Estos mismo monjes –los de Scourmont – son los mismo que están asesorando a sus hermanos americanos para que su cerveza cumpla con los niveles de calidad tradicionales de la Orden.



OTRAS CERVEZAS TRAPENSES
         Por ultimo dos comentarios breves: la cerveza Spencer Trapist Ale viene a ser no solamente la novena trapense oficialmente reconocida en el mundo, sino la primera que no se fabrica en Europa.

Para que también quede esto más claro, déjenme decirles que el término Trapense es legalmente una denominación de origen y no un estilo de cerveza.

¿Tu qué cerveza nueva probaste esta semana?  Explora, diviértete, piérdete en la diversidad. Busca más allá de la tienda de la esquina. Amor y paz para todos.



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jueves, 24 de octubre de 2013

ARROZ EN LA CERVEZA ¿SE VALE?


Por: Javier Sánchez Valenzuela

GRANOS DE ARROZ
Pocas cosas le ponen los pelos tan de punta a un alemán como decirle que una cerveza tiene arroz. Para que me entiendan, es como si nos dijeran a nosotros que hay que ponerle al tequila tantito cool-aid para suavizarle el sabor.
La “Reinheitsgebot”  o Ley de Pureza de Baviera escrita en 1516 establece que los únicos ingredientes de una cerveza alemana deben ser agua, malta, lúpulo y párale de contar, lo demás son mariconadas, dicen los impertérritos teutones. Sin embargo en otros países y sobre todo en América las cosas son mucho más relajadas, aquí se vale ponerle de todo.
“Muchos cerveceros artesanales, dice la autora Maureen Ogle, autor del libro “Ambitious Brew” tratan al arroz como si fuera veneno para ratas.” Sin embargo recientemente algunos cerveceros de California, Colorado y Washington han empezado a repensar esta lapidaria aseveración.
Para las macro cervecerías de todo el mundo el uso del arroz e incluso de otros granos como el maíz y el sorgo no es nada nuevo, es más, es parte de su receta. Para nadie es secreto que la cerveza Budweiser, la Miller, la Tecate o la Corona al igual que muchas otras mega fábricas, usan arroz y maíz y ve tu a saber qué tantas otras cosas más. Esta práctica fue iniciada comenzó a nivel industrial hacia finales del siglo XIX con empresarios como Adolphus Busch, Adolph Coors y Frederick Miller quienes como primera generación de inmigrantes europeos trataban en un principio de recrear los sabores del viejo continente, sin embargo con el tiempo se dieron cuenta de que el bebedor americano no estaba acostumbrado a esos sabores maltosos y lupulosos, por lo que necesitaban adaptarse al gusto local, necesitaban una cerveza más fácil de tomar, más efervescente y de sabor más ligero.  El arroz y el maíz hacían precisamente eso. “Fue un sabor deseado por los americanos y no una forma barata de hacer cerveza” sigue diciendo la señora Ogle.
LA PLANTA DEL ARROZ
El delicado y suavizado sabor que le da el arroz a la cerveza tiene su grupo de seguidores incluso entre alguno fabricantes artesanales, como Joe Valvo, joven copropietario de la Trade Brewing Co. en Seattle, que dice “Hay muchos malentendidos con esto del arroz, en realidad aligera el cuerpo y elimina ese sabor maltoso de las lagers.” Esto lo demuestra en su cerveza Dragon King una lager que sacó al mercado apenas hace cinco años y ha tenido gran aceptación entre los consumidores de cerveza artesanal.
“Muchos cerveceros se autocensuran al no utilizar el arroz porque son “Artesanos Cerveceros” y creen que están rompiedo las reglas – dice Patrick Rue, de la cervecería The Brewery - pero de eso se trata. Los cerveceros norteamericanos son muy creativos  toman todo tipo de ingredientes y los integran a sus recetas creando nuevas ideas.”
Existen otras marcas que le agregan arroz a su malta de cebada a sus Ales, sobre todo aquellas que tienden a fabricar cervezas estilo japonés, tal es el caso de la Great Beer Co, en Gilroy, California que fabrica la Red Sun, hecha especialmente para la cadena de restaurantes Suhi Roku y Katana.
CERVEZA CON ARROZ
Parece que la mala reputación del arroz entre los cerveceros artesanales empieza a desparecer y así lo demuestra también la cada vez mayor participación de este tipo de estilos en festivales tan importantes como el Great American Beer Festival, en Denver, Colorado, que reúne a más de 50,000 tomadores de cerveza que, hasta donde se ve, no le hacen el feo al arroz, ni al maíz….ni a los hot dogs y las hamburguesas que ahí se venden.
¿Tu qué cerveza nueva probaste esta semana?  Date una vuelta a El Sume Mexicali o a El Sume Hermosillo y explora, diviértete, piérdete en la diversidad. Busca más allá de la tienda de la esquina. 
Amor, paz y trabajo para todos.





jueves, 17 de octubre de 2013

LOS ESTILOS: ¿UNA MORDAZA A LA CREATIVIDAD DEL CERVECERO?


Por: Javier “Sunshine II” Sánchez


“Los estilos de cerveza no deberían existir. Son solamente una muleta para personas sin imaginación. Es un intento por limitar la capacidad creativa de quienes elaboran cerveza. Encasillar a la cerveza en “estilos” es negarle su condición artística lapidando con etiquetas la libertad de auténticos creadores. Equivale a encasillar la belleza, la música, la pintura, la poesía o cualquier expresión del espíritu humano.” Esta idea es compartida por muchos productores de cerveza artesanal. Generalmente entre aquellos que crean sus cervezas con la intención de romper con todo lo existente sin importarles los conceptos clásicos europeos. Analizado con calma resulta una idea tentadora que nos pone a dudar por un momento sobre la necesidad de clasificar la cerveza en estilos ¿no les parece? A mi, por lo menos, me obligó a sentarme a reflexionar y revisar lo que conozco sobre el asunto.
Los estilos de cerveza, sin embargo, están ahí.  Su función práctica ha sido de gran utilidad para la industria cervecera a lo largo de cientos de años; los mercados se organizan alrededor de estilos definidos y han sido la referencia más o menos certera que le permite al artesano predecir el resultado de la receta que está utilizando y, en el extremo opuesto, le permite al consumidor tener una idea de qué va tomarse. Los diferentes estilos nos permiten conocer de antemano las características más evidentes de las diferentes recetas que existen y son la base de la innovación de cada fabricante; nadie –nos dicen los escrupulosos cerveceros– inventa nada, en todo caso evolucionamos a partir de algo que ya existía con anterioridad. Dicho esto, las cosas empiezan a aclarse un poco más.
¿Qué es un estilo? Vamos empezando por ahí.  Muchas personas confunden el “Tipo” o “Familia” de cerveza con el Estilo.  Familias solamente existen dos (*): las Ales y las Lagers. Cada una de estas familias tiene muchos “hijos” que finalmente es lo que llamamos estilos. En esencia el estilo de cerveza esta integrado por un conjunto de cualidades que combinadas definen un “todo” identificable…vamos dejándolo ahí. Primero que nada existen las cualidades más evidentes que pueden ser objetivamente medibles, me refiero a cosas como el color, el porcentaje de alcohol,  el amargor o la gravedad entre otros. De hecho estas cualidades definen en gran medida por sí mismas lo que es un estilo. Existen otras cualidades más subjetivas que ayudan a redondear el concepto de Estilo, estas no pueden ser medidas con ningún aparato pero no por esa razón significa que no sean muy evidentes, me refiero al aroma, a la textura, al sabor, al cuerpo y a la sensación que llena tu boca con cada sorbo.
Hasta aquí he hablado de factores evidentes que todo mundo puede medir o ver, sin embargo los estilos tienen otras características que a veces no son tan fáciles de encontrar. Factores que nos hablan de cómo surgió determinado estilo y con qué propósito desde el punto de vista tecnológico, histórico, geográfico y cultural. Estos factores enriquecen de manera mucho más profunda la razón de existir de un estilo de cerveza. Estos elementos nos muestran un aspecto que nos ayuda a perfilar detalladamente sus características y a celebrar la existencia de cada estilo.
Los estilos constituyen un “acuerdo” entre los fabricantes y los consumidores que establece a qué debe saber una cerveza. Si pedimos una Stout ya sabemos qué tipo de sabores vamos a encontrar, o si pedimos una India Pale Ale de inmediato sabemos que el lúpulo estará al frente de esa experiencia. Lo mismo sucederá con una Bock, una Geuze, una Amber Ale e incluso con una American Lager. Cada uno de esos estilos tiene sus características definidas y es fácil encontrarlas descritas en muchas de las etiquetas de sus botellas, pero ¿en necesario leer esa información? En realidad pocas personas lo hacen ya que ninguna descripción por detallada que sea podrá substituir lo que nos dice el primer sorbo de un vaso lleno del estilo que quieran. El estilo nos señala rumbos pero nunca nos lleva a la sensación final de probar una cerveza.
Resulta muy ilustrativo conocer detalles sobre, por ejemplo, cómo las cervezas estilo Porter surgieron en Gran Bretaña en el siglo XVIII durante una época en la que los trabajadores portuarios necesitaban relajarse y revitalizarse durante sus descansos, cargando su organismo de las calorías y la euforia justa para volver contentos a su pesada labor. Las Porters hacen exactamente eso, son cervezas pesadas, rudas pero muy revitalizantes.
Los estilos también evolucionan debido a varias razones, sin embargo me atreveré a determinar tres: la tecnología, la geografía y…la moda. La tecnología permite en la actualidad manejar procesos de forma muy diferente a como los inventores originales lo hicieron, abriendo posibilidades creativas antes inimaginables. La geografía ya no restringe al fabricante obligándolo a utilizar los insumos que su entorno le proporciona, sino que es perfectamente factible utilizar  granos de una parte del mundo, lúpulos de otra y agua químicamente tratada para emular estilos distantes. La moda, finalmente, influye de forma contundente, cada generación quiere hacer las cosas de forma diferente a como lo hacían sus padres, buscarle nuevas aristas a un estilo, es innegable que en la actualidad los sabores lupulosos están de moda, aun en estilos que antes no lo eran.
Existen 142 estilos diferentes de cerveza segun la Brewers Asociation de Estados Unidos , aunque otras organizaciones apuntan un número mayor, lo que les da una idea de la tremenda tarea que tenemos por delante. Invitados están a probar tantos estilos como puedan. Con tantas posibilidades frente a nosotros no podemos sino darle gusto a nuestro paladar.
¿Tu qué cerveza nueva probaste esta semana?  Explora, diviértete, piérdete en la diversidad. Busca más allá de la tienda de la esquina. Amor y paz para todos.

(*) En otro momento hablaremos sobre la polémica existencia de una tercer familia, eso lo dejaremos para otra ocasión ¿sale?

Comentarios: javier@elsume.com