jueves, 30 de diciembre de 2021

 

ARTESANÍA CERVECERA ¿INTERNACIONAL?

Por Javier Sánchez Valenzuela "El Cerveciáfilo"

    Ningún Ningún país puede atribuirse a ciencia cierta la autoría de la cerveza. Igualmente no es posible determinar con certeza cuándo se inventó. 

Historiadores, antropólogos y científicos en general no terminan de ponerse de acuerdo si fue en China, en Israel, en Irak, en Egipto. Algunos otros ubican su nacimiento en África e incluso en el sureste asiático.  

Mi conclusión personal es que aquella protocerveza se inventó en muchas partes del mundo en distintas épocas separadas por miles años entre sí. No lo puedo entender de otra forma. Civilizaciones separadas por la distancia y el tiempo descubrieron en diferentes circunstancias pero generalmente por accidente la magia de la fermentación de -en este caso- granos como la cebada y el trigo, entre otros.  Por supuesto que para ellos el hecho de que de unos granos humedecidos surgiera una bebida que, además de alimentarlos, los revitalizaba y les alegraba el corazón, representaba un acto eminentemente divino, mágico, cargado de misterio al que le dedicaron himnos y poemas cargados de agradecimiento y admiración.

También es importante anotar que la bebida resultante de aquel rudimentario proceso no se parecía mucho a nuestras cervezas actuales… sin embargo representó el inicio de un proceso que a través de miles de años de evolución convirtió a este fermentado en la bebida alcohólica de mayor volumen de fabricación - por ende de consumo- en todo nuestro planeta.

La cerveza nació siendo de todas partes y simultáneamente de ningún lugar.  En ese sentido las cosas no han cambiado mucho; la cerveza actualmente se fabrica en prácticamente todas las regiones del mundo gracias, entre otras cosas, a los avances tecnológicas que trajo consigo la Revolución Industrial que se apoderó de Gran Bretaña y, posteriormente, del mundo entero a principios del siglo 19.  A partir del descubrimiento de la refrigeración artificial la fabricación de cerveza dejó de ser patrimonio exclusivo de los países fríos del norte de Europa y pudo producirse en muchos países sin importar su clima. México es un ejemplo de esto que les comento.

La primera cervecería del continente americano se instaló en nuestro país en el año de 1542 en Amecameca.  Desde entonces a nuestros días las cosas han evolucionado de forma impresionante. El día de hoy México es el cuarto productor de cerveza a nivel mundial y es el exportador numero 1 con más de 120 millones de hectolitros anualmente distribuidos a más de 180 países. Por supuesto que estas grandes fabricas antes nacionales ahora han sido engullidas por los inmensos consorcios cerveceros mundiales llevando nuestras otrora cervezas mexicanas hasta los confines más remotos del orbe. 

La cerveza artesanal en México, por otro lado, tiene una historia mucho más corta que apenas se remonta a 1995 aproximadamente.  Estas cervezas independientes apelan a un mercado de nicho mucho más pequeño que el de las grandes industrias cerveceras. En México apenas roza el 2% del mercado nacional. Algo similar a lo que tenían en Estados Unidos hace apenas 20 años, donde la historia de la cerveza independiente se remonta al año de 1979 y donde su crecimiento la ha llevado a ganarse aproximadamente el 24% de la participación del mercado cervecero de aquí país.

Hablar de exportación de cerveza artesanal a otros países es otro punto álgido que debe analizarse con calma para evaluar su potencial de crecimiento. Debemos recordar que por definición una cerveza artesanal - a diferencia de las grandes cervezas industriales- no puede contener conservadores (en México esto aun no se encuentra legislado, salvo en el estado de Baja California).  Esta característica convierte a este producto en una mercancía difícil de transportar sin dañarla.  Llevarla a otros países garantizando que las condiciones de temperatura y exposición a la luz sean ideales resulta complejo.  Son pocas - aunque existen- las cervezas verdaderamente artesanales que han logrado conquistar mercados foráneos con éxito.  Aunque en México se fabrican cervezas independientes verdaderamente excepcionales, resulta difícil encontrarlas fuera de nuestras fronteras.

y… ¿saben qué? Desde mi punto de vista esta situación no me molesta en absoluto.  Las mejores cervezas artesanales (dije ARTESANALES) las he tomado en su región de origen: Bélgica, Alemania, Gran Bretaña, Irlanda, Holanda, Austria, Chequia, Grecia, España, Italia, Estados Unidos y México.  En gran medida la magia de una cerveza elaborada con este concepto artesanal tiene una fuerte carga de localidad; nada mejor que tomarse una cerveza ensenadense en Ensenada, una londinense en Londres, una belga en Bélgica
, una tapatía en Guadalajara, una sandieguina en San Diego… esto constituye un verdadero privilegio. Por supuesto que hemos visto cervezas de muchos países en los estantes de mercados y tiendas especializadas, pero pocas, o ninguna, son verdaderamente artesanales.

El talento de nuestros cerveceros es innegable. Me quito la cachucha ante ellos. Me da gusto saber que muchos entienden que no están compitiendo contra el catálogo de InBev o Heineken, sino contra su propia y personal creatividad poniendo su talento por delante para lograr arrancar de un verdadero tomador de buena cerveza un “qué chingona cheve”.